Salud Mental en Hispanoamérica y Estados Unidos: Estadísticas Actualizadas 2026
La salud mental se ha consolidado como uno de los principales desafíos sanitarios del siglo XXI. La Organización Mundial de la Salud estima que la depresión afecta a más de 280 millones de personas en el mundo, y que los trastornos mentales constituyen una de las principales causas de discapacidad a nivel global.
En los últimos años, especialmente tras la pandemia, los países de Hispanoamérica y Estados Unidos han registrado aumentos sostenidos en síntomas de ansiedad, depresión y conductas suicidas. Al mismo tiempo, persisten brechas importantes en el acceso a tratamiento y en la inversión pública destinada a salud mental.
Estadísticas actualizadas 2025–2026 y análisis comparativo regional
A continuación se presenta un análisis comparativo actualizado por país, con datos oficiales disponibles hasta 2025–2026, incluyendo prevalencia de trastornos, tasas de suicidio y acceso a servicios.
Estados Unidos
En 2024, el 23,4% de los adultos presentó alguna enfermedad mental en el último año. Entre adolescentes de 12 a 17 años, el 15,4% experimentó un episodio depresivo mayor.
El mismo estudio señala que aproximadamente el 25% de los adultos con enfermedad mental no recibió tratamiento pese a necesitarlo.
En 2023 se registraron 49.316 suicidios, con una tasa ajustada de 14,1 por 100.000 habitantes. El suicidio es una de las principales causas de muerte entre jóvenes.
España
El 34% de la población declara haber tenido algún problema de salud mental. Los diagnósticos más frecuentes son depresión (17%) y ansiedad (16%).
En 2024 se registraron 3.953 fallecimientos por suicidio, con una tasa de 8,1 por 100.000 habitantes.
Uruguay
En 2024 la tasa de suicidio fue de 21,35 por 100.000 habitantes. Uruguay se mantiene entre los países con mayor tasa de suicidio de América Latina.
Alrededor del 13% de los uruguayos declara padecer algún trastorno mental.
Argentina
En 2024 el 28,1% de los adultos presentó síntomas ansiosos o depresivos.
En 2023 se registraron 3.488 suicidios, con una tasa de 7,5 por 100.000 habitantes.
Colombia
Entre enero y septiembre de 2025 se registraron 28.290 intentos de suicidio. El suicidio se encuentra entre las principales causas de muerte en jóvenes de 15 a 29 años (misma fuente).
Brasil
Brasil presenta 9,3% de prevalencia en trastornos de ansiedad y 5,8% en depresión.
La tasa de suicidio ronda los 7 por 100.000 habitantes.
Chile
1 de cada 3 chilenos presenta síntomas de depresión o ansiedad.
En 2024 la tasa de suicidio fue cercana a 10,5 por 100.000 habitantes (misma fuente).
México
En 2024 la tasa de suicidio fue de 6,8 por 100.000 habitantes.
Sólo 2 de cada 10 personas con trastorno mental reciben atención especializada.
Perú
Más del 40% de los peruanos reportó haber atravesado recientemente algún problema de salud mental.
En 2024 se registraron 735 suicidios.
Comparación regional
| País | Prevalencia destacada | Tasa de suicidio (por 100.000) | Acceso |
|---|---|---|---|
| Uruguay | ~13% declara trastorno | 21,35 | Alta consulta, brechas interior |
| Chile | 1 de cada 3 con síntomas | ~10,5 | Déficit comunitario |
| EE.UU. | 23,4% adultos con enfermedad mental | 14,1 | 25% sin tratamiento |
| Argentina | 28,1% con síntomas | 7,5 | Sistema público sobrecargado |
| Brasil | 9,3% ansiedad | ~7 | Recursos desiguales |
| México | 3 de cada 10 desarrollará trastorno | 6,8 | 20% accede a tratamiento |
| Perú | >40% malestar reciente | ~2,2 | Expansión insuficiente |
| España | 34% declara problema | 8,1 | Alta demanda |
Conclusión
Los datos comparados muestran que la salud mental atraviesa a toda la región, más allá de las diferencias económicas o estructurales entre países. La prevalencia de síntomas ansiosos y depresivos ha aumentado de forma sostenida, especialmente en jóvenes y mujeres, mientras que los hombres presentan mayor letalidad en suicidio.
Otro patrón consistente es la brecha entre necesidad y acceso. Incluso en países con mayor desarrollo sanitario, una proporción significativa de personas no recibe tratamiento oportuno. En América Latina, esa distancia es aún más marcada, especialmente fuera de las capitales.
Las cifras no sólo describen diagnósticos; reflejan condiciones sociales, económicas y culturales. Pensar la salud mental como un fenómeno exclusivamente individual resulta insuficiente. Sin inversión estructural, prevención temprana y fortalecimiento de redes comunitarias, los indicadores difícilmente cambien en los próximos años.




